Labor de campo
Labor de campo
 

 
Paco San José
Curriculum
CD La Lluvia del Arcoíris
CD Pito y Tambor... tradicional
Libro: "La vida secreta de los piteros"
Libro: "Cuentos y Leyendas de los Picos de Europa"
Los piteros
El pitu montañés
Comentarios sobre los piteros
Labor de campo
Roberto Diego Romero, fundador del grupo de folk cántabro Luétiga y uno de los principales difusores de la gaita en Cantabria a finales del siglo XX, es una de las pocas personas, por no decir la única, que realmente ha investigado y ha realizado una labor de campo sobre los piteros de Cantabria. Por este motivo, me parece importante hacerle figurar aquí, copiando algunos textos de su página web.

Con la gaita cántabra y la flauta travesera como inseparables compañeras de viaje, el músico Roberto Diego es, desde hace años, uno de los máximos impulsores de la música de raíz cántabra. Fundador del grupo de folk Luétiga, con el que ha grabado seis discos (con mayoría de temas recopilados o escritos por él), su labor en el campo del estudio de la música tradicional le ha llevado a ser uno de los investigadores etnomusicales de Cantabria de mayor prestigio, siendo sus publicaciones de obligada consulta para el conocimiento de los instrumentos musicales tradicionales cántabros. Con nuevos proyectos en su carrera musical, su objetivo sigue siendo, ahora más que nunca, explorar los sones ancestrales de La Tierruca, desde el respeto, la pasión por una música hermosa y fascinante, y el deseo y la necesidad de experimentar nuevos caminos para viejos sonidos.

INSTRUMENTOS MUSICALES POPULARES DE CANTABRIA - Roberto Diego
(Director de la Escuela Municipal de Música Tradicional Cántabra de Santander)

En las últimas décadas he dedicado parte de mi tiempo a estudiar los instrumentos musicales que han tomado carta de naturaleza en la tradición cántabra. La recopilación de datos se ha obtenido principalmente del trabajo de campo: entrevistando a músicos tradicionales, familiares, vecinos, artesanos constructores, combinándolo con la búsqueda de material fotográfico y sonoro de intérpretes fallecidos. Asimismo, he confeccionado el Atlas de Instrumentos Musicales Populares de Cantabria, partiendo de una pormenorizada encuesta que interrogaba sobre aspectos tales como la difusión, técnica interpretativa, repertorio, construcción y denominación, entre otras cuestiones más. Esta investigación se ha desarrollado en la totalidad de los valles cántabros y en el norte de Palencia y Burgos, este de Asturias y oeste de Vizcaya, zonas que componen el mapa íntegro de la música tradicional cántabra.

Por otro lado, el estudio en las hemerotecas regionales de la prensa cántabra de finales del siglo XIX, principios del siglo XX, ha permitido acumular gran cantidad de valiosísima información sobre instrumentos, música y fiestas... de una época donde la memoria de las personas más mayores es en el mejor de los casos difusa.
Esta parcela de la cultura tradicional, la organología popular, en Cantabria empieza a estar bien documentada, llamándonos la atención, la pluralidad instrumental existente. Esta variedad queda reflejada en esta cita de este periódico local de Cabezón de la Sal de principios de siglo:

"Fué otras veces, el escenario de mis proezas coreográficas, el más amplio campo de las romerías del valle. También allí, entre las dos murallas de canastas de avellanas y rosquillas, cerezas y perojos sanjuaneros, y de curiosos detrás, recongrio lo que bailé, y canté entre baile y bailes por no estar un punto ocioso. ¡Jamás, después acá, han escuchado mis oídos sesiones más gratas de violín, que aquellas que nos colocara el ciego Colas con el suyo, viejo, gangoso y destemplado, ni la voz de tiple más agradable que la de aquella su feísima hija, más negra que la pandereta mugrienta y ajumada que tocaba!. Fué otras al rabioso compás del redoblante y del chillón clarinete, bajo los seculares robles del ferial de Villasebil, entre olor de estofados, gritos de tenderos y ruidos de campanos; otras en el marco semejante de la romería del Carmen, o en la inmensa pradera de Balbanuz, y en ambos lugares a los agarraos que tocaban de manera infame los murguistas gallegos. Y por carnavales en algún salón amigo a los acordes de un piano tocado con mejor voluntad que destreza; y por las deshojas en algún desván, con la cara tiznada y el cuerpo encorvado, porque el techo no toleraba gallardas posturas, so pena de llenar la cabeza de chichones; y por las fiestas de Vega de Pas, bajo el fresno centenario que cobijó a los gloriosos progenitores de los Madrazos, Pelayos, Ruices, Sañudos, Orias y miles de pasiegas cernidos por España, y al son del tamboril y pito que tocaba aquel Bartulu, el bardo sin par, el artista cuya resurrección se pagaría a peso de oro; y en cuantas ocasiones se pusieron a tiro, con la propia sombra inclusive, para alabar primero, y de todas las maneras que nuestro Pereda supo pintar como ninguno y yo vivir como pocos, he bailado, lector, y volvería a bailar si la vida terrenal se repitiera."
EL PORVENIR. N°8 del 20 de Febrero de 1916. “El baile”, escrito por Leoncio Suarez.

CLARINETE/PITU

Pitu es la denominación con la que se conoce al clarinete en Cantabria, y piteros a la pareja de este instrumento más el acompañamiento del tambor redoblante. Desde mediados del siglo XIX ha experimentado una difusión muy abundante en el centro-occidente cántabro, con la tonalidad en Mi bemol (requinto) como la de mayor uso. En un pequeño foco de clarinetistas populares del interior montañoso del oriente, la tonalidad de Si bemol era la más frecuente. La utilización casi exclusiva del registro alto, la sujeción en el requinto de la boquilla con el labio superior, una ornamentación semejante a la de la dulzaina y melodías con una extensión de octava y media, son características de la ejecución del clarinete en su vertiente tradicional en Cantabria.

Piteros famosos han sido Marcelino Gómez, "El Ciegu de Sierrapando", Antonio Mediavilla, de Vi-llapresente; Servando Crespo, de Escobedo de Camargo, y Tomasón, de Anievas. Las jotas y los pericotes son el tipo de piezas que más frecuentemente interpretaban los piteros.

"¡Aquí se baila al son del clarinete el clásico baile del país acompañado de castañuelas repicadas con una maestría admirable!...". [Romería en Quijas (Reocín). En "La Montaña" (Santander), julio de 1889].